La hermosa ave boliviana que estuvo "desaparecida" 98 años

Palkachupa, ave boliviana

William Ferrufino (47 años) recuerda que cuando era niño y vivía en el campo, en la comunidad de Atén, un pueblito en medio de un valle en el municipio de Apolo, departamento de La Paz, no conoció los juguetes, piñatas, ni fiestas de cumpleaños. En aquel entonces su travesura infantil preferida era escabullirse en el bosque a imitar el canto de las aves y el silbido de los monos. En medio de sus aventuras, un día, un ave esbelta, de unos 20 centímetros, con una combinación de plumas color amarillo brillante y negruzco denso, casi como estampadas, de cola larga bifurcada en forma de V similar a un par de tijeras, cautivó su atención. Desde entonces, su pasión por esta criatura fue tal que ya de adulto trabajó para conservarla, e incluso hoy imita su canto a la perfección.

Se trata de la palkachupa (Phibalura boliviana), una especie que lucha por sobrevivir en el valle tropical de Atén.

La palkachupa estaba desaparecida para la ciencia. En 1902 el ornitólogo R.S. Williams realizó la última colecta de dos individuos, un macho y una hembra, que fueron exhibidos en el Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York. En septiembre del año 2000, 98 años después, un grupo de investigadores, entre los que se encontraba el canadiense Bennett Hennessey, ‘redescubrió’ al ave.

El hecho tuvo lugar en un pequeño fragmento de bosques de cuatro kilómetros cuadrados en la comunidad de Atén, al noroeste del municipio de Apolo, dentro de la jurisdicción del Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) del área protegida Madidi, donde según la legislación boliviana el uso y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales está permitido.

En una publicación en The Wilson Journal of Ornithology en el año 2011, Hennessey afirmó que si bien inicialmente se consideraba a este pájaro como una subespecie de Phibalura flavirostris, que se encuentra al sudeste del Brasil, a 2500 kilómetros de la población boliviana del ave, el plumaje entre ambos era claramente diferente.

Por otro lado, el iris de los ejemplares bolivianos es color amarillo mostaza, tienen las patas de un color amarillento anaranjado, y registran al menos cinco tipos de vocalizaciones y un canto. Por su parte, los ejemplares brasileños presentan un iris de color rojo, las patas de color rosado y tienen registrado un solo tipo vocalización.

La comunidad de Atén, en el municipio de Apolo, La Paz, es el hogar de un estimado de 600 a 800 palkachupas.

Una especie que solo habita en Bolivia

Según el Libro de Aves de Bolivia, la palkachupa es endémica del país y habita entre los 1250 y los 2000 metros, en bosques de la ecorregión del Cerrado, con pastizales artificiales, en islas de bosque y arbustos, donde construye sus nidos sobre los árboles de Byrsonima crassifolia y Alchornea triplinervia.

Algunos investigadores afirman que prefiere anidar sobre los bordes del bosque o árboles aislados, en donde forma pequeñas colonias de hasta cinco pares. Es principalmente un ave solitaria, aunque suele ser vista en pares y grupos durante la migración.

El nombre de palkachupa proviene del idioma Quechua, en donde “palka” significa tenedor y “chupa” es cola, al referirse a las características morfológicas que presenta la cola del ave.

Chacarura es el nombre con el que William y los indígenas lecos de Atén conocían a la palkachupa desde hace bastante tiempo. Este hace alusión al melodioso canto que entona. No obstante, desconocían que se trataba de una especie en peligro y única en el mundo, y que solo ellos tenían el privilegio de tener en su territorio. Fue entonces que las acciones de conservación a cargo de la Asociación Civil Armonía, ONG de conservación de aves de Bolivia, despertaron la conciencia de la población, que hoy en día ha incluido al ave como parte del escudo de Atén y la considera uno de los símbolos del pueblo.

Fuente: https://es.mongabay.com

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