Saya Afro Boliviana

Saya Afro Boliviana

Aunque la saya afro boliviana, que es la verdadera saya  y en realidad la única, no se baila en otro lugar del país sino sólo en la región de Los Yungas de La Paz, la incluimos aquí para aclarar la confusión que se ha creado al llamar ‘saya’ a lo que realmente es Caporales.

De movimientos cadenciosos y sensuales, la saya afroyungueña no es lo mismo que Caporales, ya que esta última es una variante mestiza de la saya original, con su propia coreografía, danza y ritmo muy diferentes a la verdadera Saya.

La danza de la Saya es la expresión musical del pueblo afro boliviano, que llegó a Bolivia en los años de la conquista traídos del Africa como esclavos para trabajar en las minas de Oruro y Potosí. Fueron la altura, las duras condiciones climáticas aunado al maltrato, lo que no permitió que los africanos rindieran como se esperaba, por ello fueron llevados a zonas tropicales del país, en condiciones climáticas más parecidas a su lugar de origen. Es así que sus descendientes perviven hasta hoy en la región de Los Yungas de La Paz. Esta danza, al correr el tiempo, fusiona elementos de origen africanos con españoles y aymaras.

La vestimenta de la saya es bastante sencilla, en su mayoría de color blanco: Las mujeres visten una blusa de colores vivos adornada con cintas. La pollera vistosa, la manta en la mano y un sombrero borsalino. Los hombres llevan un sombrero, camisa de fiesta, una faja aymara en la cintura, pantalón de bayeta y sandalias.

Se utilizan guanchas, timbales y requintos, mientras se realizan novedosos cantos con un solista, al que la tropa de negros le responde con un estribillo. La danza, se lleva en hileras de uno, portando sus instrumentos y danzando en uniformados y cadenciosos movimientos de cintura. Las mujeres con pasos cortos son las que marcan la coreografía moviendo hombros, caderas y agitando las manos, en contrapunto y diálogo con los hombres, mientras que estos llevan el ritmo tocando varios tipos de bombos y uno de ellos rasga el regue regue.

El grupo de saya tiene como guía al caporal o capataz, quien lleva un chicote en la mano, un pantalón decorado, atuendo que representa el orden y disciplina entre los danzantes de saya.

El ritmo de la saya es rápido, marcado por los tambores con percusión incesante que rememora sus ancestros africanos, ritmo que sólo ellos pueden bailar con la destreza, el espíritu y la alegría que caracteriza a la negritud.